Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes

ISBN-978-987-28699-1-5

 

Por Susana Cella

 

Tiempo y espacio fluyen hacia un destino extrañado: soledades, con plural de ecos  gongorinos, con inusual adjetivación semejante a soledad sonora de San Juan.

Al paso del auto, robado, como si hubiera de necesitarse algo externo y a la vez un acto de apropiación para tal viaje, el discurso avanza en y por frases heterogéneas, frases que retornan como la obsesión por atrapar algo cuya importancia va in crescendo, frases que simultáneamente se acumulan y se cortan por los puntos, los cuales sostienen un ritmo, como el del andar del auto. “hoy tengo todas las cuitas encima” se lee en este no estricto  monólogo interior porque hay un interlocutor, aludido desde el comienzo con distancia, con cercanía, desde el desconocimiento o el desafío y finalmente desde la fraternidad.

La vida citada en retazos emplaza en estos tres hitos con hiatos y enlaces, el interrogante, buscando la luz que permita verlo en lo escrito, en lo que no es sino cifra de las respuestas por imposibles que sean, las palabras, siempre en marcha. 

                                                                                   

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