EN: La Guacha Revista Nacional de Poesía,N°49.

"HAY UN LUGAR ENTRAÑABLE, PROPIO, ÍNTIMO QUE ES EL CENTRO DE LA ESCRITURA" 

En una oficina del CCC, La Guacha se encontró con SusanA CellA para saldar una vieja deuda. Con la salida de <El Fondo> (Barnacle, 2017) se concretó entonces la ocasión. Además de la actualidad y los conceptos de este nuevo poemario, repasamos algo de la vida y de la obra de quien es también, novelista y docente. Pasen y lean, por favor. 

 

por JavieR MagistriS 

JM-¿Qué es <El fondo>, el libro editado recientemente por Barnacle? 

SC-Como me ha pasado con <Tirante> he condensado en una palabra que personalmente me resulta muy significativa y que al mismo tiempo puede expandirse en sus sentidos. Como recuerdo de infancia, "el fondo" me lleva al barrio de Floresta,mi barrio de origen, donde con mis padres y mis tíos, vivíamos en departamentos contiguos construidos por mi abuelo. Y había un lugar al final, "el fondo". Un sitio donde descubría muchas cosas, sobre todo por todo lo que guardaba ahí mi abuelo que era frentista, es decir albañil especializado y que tenía la manía de acumular materiales de construcción y herramientas. Inclusive hizo ahí una huerta. Quise evocar en el libro ese espacio con un poema. Un hermoso poema pero el libro tiene más tramas. Por otras experiencias extremas, límites, misteriosas, una también de la infancia, cuando soñaba con un río oscuro, marrón, que no tenía fondo. Un sueño recurrente que todavía recuerdo. El agua es para mi un elemento maravilloso, me gusta nadar, mirar los mares, ríos y arroyos, y claro, tengo mi río. El Plata. Pero también tuve la experiencia o la sensación de estar hundiéndome en situaciones donde no veía salida, de mucho padecimiento, lo que se intensificó con un hecho terrible para mí, dolorosísimo, inesperado, peor entonces por lo sorpresivo y fulminante. que fue la muerte de mi hermana menor en 2016 con la que tenía muchas afinidades. No fue la primera vez que la muerte me anduvo rondando, y que habitó varios poemas. Pero aquí sentí que todo se aunaba, y así, entre posibles nombres que estaba barajando elegí <El fondo>. 

JM-El libro parece ir en una dirección más amplia pero a partir de determinado momento, decanta en una línea de poemas más íntimos o personales. Por ahí es una cuestión de cronología de los textos.

SC -Sí. Venía escribiendo en torno de pesares cuando ella enfermó pero hubo cosas que finalmente no incluí porque no logré que ese llanto cuajara en un buen poema. Parece que un acontecimiento que te moviliza mucho garantiza escribir un buen poema pero sucede que al mismo tiempo que uno atraviesa ese dolor, tiene que tener otra dimensión en la que funcione la lógica de saber que estás escribiendo un poema. Tiene que haber un plus de lucidez para la escritura. En general mis textos no son festivos, más bien lo contrario. Cierta vez un personaje me describió como el ala negra de la poesía argentina. Me gustó. 

JM-Pero en su poesía se hace cargo de esa oscuridad. 

SC-No sólo me hago cargo, sino que quiero hacerlo. Incluso aprovechando ese mote compuse un poema que titulé "Ala negra". Con respecto a la ciudad y el río, son importantes núcleos para mí. Por eso en mi segundo libro, <Río de la Plata>, el río aparece personificado hablando, desafiante, y ganó el desafío, de ahí que la cosa siguiera con <Entrevero>. También esa palabra tiene la cualidad de despertar mas de una significación. Es ese desfile impresionante de tropillas que se van cruzando sin tocarse pero también lo desordenado y la pelea. Trabajando durante un breve tiempo en la Academia Argentina de Letras encontré "entrevero" muy utilizado en el siglo XIX y después en BorgeS. Me decía mucho porque en el trasfondo está mi ciudad, Buenos Aires, emplazada en la pampa, en esa continuidad que observó BorgeS, en el suburbio de MarechaL. La ciudad en la gran llanura, la pampa del sur. Y ese territorio es mío en el sentido que es el de mi vida y mi literatura. Es mi patria chiquita. La patria es también permanente cuestión en mis escritos, en mi vida. 

JM-Hoy que parece haber cierto pudor en demostrar la pertenencia al lugar donde se escribe.

SC-No puedo opinar por todo el mundo pero a mí me parece que hay un lugar entrañable, propio, íntimo que es el centro de la escritura. Y no lo inventé yo. JoycE hizo de Dublín su obsesión por más que vivió gran parte de su vida voluntariamente exiliado; Florencia está en el Infierno de DantE; otros como FaulkneR, GarcíA MárqueZ, RulfO u Onettl forjaron territorios imaginarios, pero a la vez reconociblemente situados en una geografía. SaeR, que para mí es una referencia, tiene su ciudad, su zona de escritura siempre en Santa Fe. 

JM-El libro exige un esfuerzo del lector por ese gesto de violentar la sintaxis para que el lenguaje pueda decir algo más.

SC -De los elementos con los que uno puede trabajar un poema, para mí la sintaxis es fundamental, lo que no va en desmedro de los otros. Por eso es frecuente el hipérbaton, la supresión de artículos para darle mayor carácter a los sustantivos, o separar el sustantivo de algún sufijo para producir cierta extrañeza u otras asociaciones verbales. Me da vergüenza decirlo pero mi referencia es VallejO, en el que la sintaxis es determinante. 

JM-¿Desde siempre fue una referencia? 

SC-En los primeros tiempos, no. Empezó a aparecer ahondando lecturas. En mi caso vino después de los poemas infantiles, los de la escuela, incluido el himno nacional completo que me aprendí de memoria. Siguieron muchos otros como BécqueR, NerudA, GarcíA LorcA, QuevedO, Garcilas0, BorgeS. Creo que en el camino que uno hace en la literatura va adquiriendo capacidades que le permiten llegar a una complejidad mayor. Probablemente hubiera dejado de lado <Trilce> de haberlo leído antes de recorrer ese camino. Tanto como en narrativa, transitar textos permite captar convenciones, enriquecer el vocabulario, una falencia muy preocupante en estos tiempos. Se habla mucho de ruptura pero si no se tiene conciencia de contra qué se intenta romper es un gesto vacío. También veo una especie de síntoma negativo en despreciar la lectura. La lectura es alimento y cuando vas a escribir estás alimentado con todo eso que te permite hacerlo. 

JM-¿No le parece extraño que haya poetas que afirman que no leen poesía? 

SC-No sólo extraño, sino espantoso. Sobre todo la actitud de rechazo. Hay ciertos textos de los que no se puede prescindir por la marca que han dejado, por lo que no cesan de ofrecer. Despreciar por ejemplo la lectura de, digamos, la poesía romántica, simbolista, de vanguardia o postvanguardia, me parece una muestra de ignorancia, de falta de sapiencia en el oficio que se pretende hacer. 

JM-¿Cómo juega esa operación de ignorancia deliberada en el sistema poético? 

SC-Ese rechazo me hace pensar en una pobreza de experiencia, parafraseando a WalteR BenjamiN, pero en este caso de experiencia literaria. Por eso el resultado es pobre sin ese suelo en que hacer pie. No estoy diciendo que todo el mundo deba escribir como RubéN DaríO o GirondO o GelmaN, pero creo que ese rechazo produce la chatura justamente porque falta el espesor que provee la tradición y así se ve la ausencia del peso, el sabor, el color o el matiz de cada palabra. El legado permite además encontrar la propia expresión, no se trata de temas, porque los temas en la poesía no son tantos. El sentido de la vida y de la muerte, el amor, las relaciones humanas, las cuestiones sociales y políticas.

JM -Su mirada sobre la realidad es política pero en sus poemas hay un trasfondo indecible. Parecen indicar que la poesía no puede llegar a decir todo. ¿Eso puede ser un obstáculo para el lector? 

SC-Hay algo que se sustrae a ser dicho; puede ser aludido o estar fantasmáticamente, pero no dicho. Pienso que eso vale tanto para la poesía como para la narrativa. Sea en los casos de ascetismo como RulfO o en la proliferación, como FaulkneR o SaeR. No es posible decirlo todo, eso que ilusoriamente puede pensarse del lenguaje de la comunicación, se hace evidente en la narrativa (en la narrativa como obra artística, no en el sentido de contar alguna anécdota o una historia) y en la poesía. Allí no es posible la sinonimia, cada palabra es la única posible, la justa, la que calla lo que dice y dice lo que calla, recuerdo esta frase del gran poeta español José Angel Valente. En cuanto a obstáculo, leer un poema es enfrentarse a una dificultad, es meterse en ese cuerpo verbal que nos habla y nos interroga. Valoro que el que se enfrenta a un texto sea capaz de ofrecer una atención muy especial a eso que está leyendo. 

JM-¿El barroco es una necesidad expresiva o cree que es una manifestación de la realidad americana? 

SC- No suscribo la idea de que el barroco sea un elemento inherente a la realidad americana. Di muchas clases sobre lo barroco y lo real maravilloso, sobre lo que CarpentieR teorizó y GarcíA MarqueZ dijo en reportajes. Cuando se piensa en el conjunto de autores americanos parece que el barroquismo que se les atribuye de conjunto fuera una mirada externa que unifica lo diverso, baste tener en cuenta la variedad de la literatura latinoamericana. Considero que hay momentos en que una cultura ofrece una prodigalidad que en otros no se repite. El siglo de oro español es uno de esos momentos, vindicado por la generación del 27, vale leer el discurso de GarcíA LorcA sobre la imagen poética en el homenaje que le hicieron a GóngorA. Y cuando aparecieron los escritores del boom latinoamericano también hubo una renovación literaria que fue más difundida en la narrativa que en la poesía, pero las propuestas de aquellos autores son muy diferentes, no se pueden agrupar como barrocos. Ahora, en cuanto al barroco como estilo es una referencia muy fuerte para mí por la capacidad de crear contrastes y tensiones, de trabajar una sintaxis compleja que GóngorA reivindicaba y yo suscribo. 

JM-¿No cree que pueda caerse en un gesto elitista? 

SC-No. No se trata de embarrar las aguas para que parezcan turbias, confusión que tienen muchos con el barroco. Es una necesidad expresiva que reclama del lector una atención afinada. Me acuerdo del articulo de LezamA LimA que se Ilamaba "Complejo y complicado" donde defendía la complejidad como un modo de abrir puertas a una problemática difícil, ardua, aunque se la plantee no con abundancia de vocablos, puede ser muy templada, pero no fácil ni enrevesada. No escribo algo que pueda ser leído o asimilado rápidamente. Alguna vez intenté otro camino, pero no logré ni la supuesta simplicidad ni mantener mi estilo. Digo estilo pensando en BartheS como la marca que se inscribe y está en conexión con el impulso, con lo pulsional que lleva a escribir. 

 

JM-¿Que pasa con la poesía argentina que tiene pocos lectores? 

SC-Yo empezaría por la lectura en general. Hay una pobreza muy grande en ese aspecto; un desconocimiento muy grande de muchos autores y obras. En contraste con la enorme disponibilidad que facilita internet. Pero el desconocimiento previo de autores, obras, etc., impide que aún buscando, se encuentre algo. También hay una falta de referentes aglutinantes y la consecuencia es la atomización en grupúsculos mas o menos juntos, mas o menos chiquitos que parecen compartir cierta concepción sobre la poesía pero que no funcionan integradamente.

 

JM-¿Está escribiendo algo actualmente, material nuevo? 

SC-Si porque después de <El fondo> guise retomar otros poemas. Empece a revisar material que uno deja como en barbecho. Estoy a la búsqueda de algo que le de no digo unidad temática sino atmósfera a todo el conjunto. En este momento estoy reuniendo material para tratar de darle forma en esa perspectiva. Y también tengo que terminar de releer un texto narrativo esperando publicarlo después de una postergación que a veces se justifica pero otras veces es sólo producto de la inhibición o de temores que no faltan.

Dos poemas

CUATRO HORAS DE ILUSIÓN APROXIMADAMENTE 

cuánto puede una ilusión  apañar suave ternura y estarse, por 

cuatro horas o poco mas afincar, por ahí, pura alta paz alrededor 

y sonrisa con misterio 

habrá así de quedar, cuatro horas congelada, habrá sí, así, y 

aun si, y cuando, minuto mas, minuto menos, sobrecargado de 

malditas intenciones o falta corazón o sobra espina o juntamente 

eso todo, la bella dulce trastocada en furia triste se esfuma del 

golpe, de golpe deja bruma invisible, del golpe que ha impuesto, 

Única, triunfosa, la señoría del desprecio, el indudable y para 

mas, confirmado el gesto imperativo, imperativo el gesto dedo 

alzado y nula voz a la pureza de la espera confiada, añicada la 

ilusión por servil y mentirosa realidad sin contrapartida mas que 

palabritas ahí, disimulando disimulo, inferenciando indiferencia, 

y unos fondos que de tan estuchados, estuches de cartón brea 

no son mas que no, no son mas, no son, no, y ahí quedan cuatro 

menos cuatro horas de ilusión. 

 

RICORSI 

(mensaje al despertar) 

Vuelto de tu sueño estoy parangonando mis días cotidianos 

con la dulce calma de encontrarnos en la cena, 

sin peligros ni amenazas de furias mezquinas. 

Me has visto volver, y vuelto estoy siempre 

Pero más, me verás volver más.. me verás... volver... verás... a mí ... 

a quien vas a ver come te sea dado y puedas 

porque desde donde vuelvo vuelve 

conmigo la distancia arrasante 

Me verás a secas y pocamente encarnado 

porque desde donde vuelvo 

mis materiales se han transmutado 

y aun así me esperanza tu afincar en lo que estás haciendo 

tu quererme, tu imagen dulcemente terca, 

hablando al más que imposible, pero sea 

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