Ajab

ISBN-978-987-45869-6-4

 

Por Ignacio Uranga

 

Es posible leer el Ajab de Cisnero como un relato épico fragmentario. El poema inicial funciona como proemio en el que se fija un posicionamiento político al establecer “entre pagar y ser pagado existe/ la diferencia del mundo (…)”, y luego claramente ético: “la vida (…) de un hombre”. El poema final retoma la voz dirigida desde el proemio al lector, es decir, al Otro, y en esta forma reafirma el posicionamiento ético-político, así como en lo dicho acto seguido por un capitán: “me digo dos veces/ su obediente servidor”. Todo el relato queda subsumido en un “aquí (…) en el papel”, un “mundo tembloroso” en el que el blanco enorme es Moby Dick de Melville que sagitalmente está como hipotexto, pero también el blanco enorme al que matar: matar a la ballena blanca enorme no es sino metáfora del acto de escritura: se manifiesta y se sustrae el animal al que se quiere dar muerte, se aniquila aristotélica y foucaultianamente la pura potencia cuando se hace acto la escritura, y, no obstante esta condición, se hace literatura.

 

 

                                                                                    

 

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