Daniel Freidemberg
Un hilo naranja/Daniel Freidemberg [+]

ISBN-978-987-45869-79-2

Hay diferentes maneras de estar solos, pero ninguna excluye, entre nosotros y las palabras, dibujar una puerta en la pared o en un espejo; también suelen revestir imprecisión las palabras y las más de las veces puede que se oigan tan incansablemente lejos, como algo que trajese el viento o los pájaros. Daniel Freidemberg en “Un hilo naranja” escribe sobre materiales que ya no se parecen a ningún recuerdo, y que cuando se tornan inalcanzables para las palabras dulces y sucias, por si nunca volviese el poeta a encontrarlos, por si nada fuese digno de enmienda o por si nadie lo aceptase,(“no hay miedo ya/ no hay maravillas/allá donde las cosas dejan/ de decir su nombre, ahora y acá”) los despliega y cuestiona como luego podría admitir la luna, el sol y la caída de las hojas durante el otoño, de una sola vez, tras un solo acto; y mucho después de que en el azar de un camino los intuyese un día, mucho antes de ignorar que en otro día estaría replicándolos, tras la desordenada caligrafía, por última vez, con las mismas palabras, nos queda/se nos advierte una sentencia que interpela: Real es lo que resiste. Porque acaso la poesía no provenga de las cosas sino del mundo que queda en evidencia para siempre y en cualquier lugar (“la sombra que ahí/ desde lo duro de/ la rara materia/ crea las cosas/ que enfrentan la luz”).

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Abril

ISBN-978-987-45869-8-8

Por Diego Colomba

 

Abril puede entenderse como una dramática de poéticas: allí están, entre otras, las de Raúl González Tuñón (la demanda política), Juan Gelman (la voz, la visión ideológica), Oliverio Girondo (el juego neologizante), Juan José Saer (los procedimientos correctivos, el barroquismo sintáctico, la puntuación exacerbada, la capacidad descriptiva, la filosofía de la negatividad) y Leónidas Lamborghini (lo serial, la sintaxis corruptiva, los procedimientos de reescritura, la violencia textual, la prescindencia del lirismo, la evitación de la solemnidad, la jerarquización de la lectura y la escritura como prácticas inescindibles, la concepción del sujeto poético como voz indirecta).

A su manera, Freidemberg traza una genealogía literaria personal, su propia tradición. Esa voz singular que ha logrado construirse en combinación y contrapunto con otras voces, cuyo tono (asociado al origen del enunciado o el texto que se recupera) se interrumpe (el humor, por ejemplo, de Girondo o Lamborghini), también sufre el deterioro: ni homogénea ni íntegra, la poesía canta con una voz real.

 

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